Él no lo sabe. No sabe que me muero por él. Que me derrito cuando me mira. Que enloquezco cuando sonríe. Que me pongo tonta cuando hablo con él. Y no sabe lo que siento. No se da cuenta. Y sigo esperando. Llevo no mucho tiempo así, no me importará esperar un poco más. Pero no sé por qué no pillas las indirectas. No te distes cuenta cuando me caí casualmente encima tuya, o de cuando me paso toda una hora mirándote embobadamente. Y suspiro y sueño contigo, me imagino a tu lado, me imagino que tú ya te distes cuenta de lo mucho que te miraba, de lo mucho que garabateaba tu nombre, de las muchas caídas que me provocó el pensar en ti. Supongo que habrá llegado el paso de declararme, a fin de cuentas, yo sé lo que siento por ti, pero quizás tú no sabes lo que siento yo por ti. Entonces te lo diré; cada vez que respiro es solo para pasar un segundo más contigo, te volviste el centro de mi mundo, y ahora sólo duermo para soñar contigo, sólo lloro por que no me saludaste, sólo como para que puedas verme... Entiende que lo eres todo para mí. Quizás tú no sientas lo mismo, pero tenlo en cuenta.
No creo en el cristianismo, creo en el amor.
No creo en el cristianismo, creo en el amor.