A* lo mejor yo no era tu princesa ni tu mi rey. Quizás confundimos el sentirnos queridos con el querernos. Quizás no era una historia de amor, si no el paso para aprender qué es. Y lo aprendimos notando que nos faltaban esas miradas de reojo, esos besos de por qué sí que callan palabras o esos abrazos de los que nos calientan más que los chocolates calientes. A lo mejor sabíamos que no se paraba nuestro mundo al cruzar nuestras miradas, pero sí que quizás ignorábamos eso por que creíamos que esto era amor. Pero nuestros movimientos no eran con sentimiento, eran programados. Por que lo habíamos vito en las películas americanas de los domingos. A la persona que quieres despiertala con un beso en la frente, preparale el desayuno y escondele un mechon de cabello detras de la oreja.
- Pero que putos inocentes eramos; enamorarte es claramente una estallida de fuegos artificiales en una noche sin luna.
- Pero que putos inocentes eramos; enamorarte es claramente una estallida de fuegos artificiales en una noche sin luna.
