Quisiera ser la soledad y esconderme bajo tus sabanas
cuando estés solo y necesites compañía;
quisiera ser los espejos a los que le dedicas tu mirada cada mañana,
quiero ser tu abrigo así para darte un refugio,
la lluvia que cae para resbalar en tu piel,
quisiera ser esa persona que este ahí para decirte que todo estará bien,
ser la nicotina de cada cigarro para calmar todas tus angustias.
Quiero ser este poema sin rimar que se cruza con tus ojos
y ser aquella canción que sin querer
(y sin remedio)
devota a tu interior y...
te ha erizado la piel.